Nada...; pensaba... Sí... te escucho... Justo, una triquiñuela... Perfectamente. Estamos conformes.

Orozco.

Mis pretensiones van más lejos aún. Yo aspiro á que Federico y Clotilde se reconcilien, á que vivan juntos los dos, es decir, los tres, y que Santanita y Federico se miren como lo que deben ser, como hermanos.

Augusta.

Paréceme mucho pretender, Tomás.

Orozco.

Te advierto que Santana es una gran capacidad para la administración. Yo que Federico, me entregaría á él en cuerpo y alma para el gobierno de mi casa y de mis intereses. Conviene indicarle esto para que se vaya acostumbrando á la idea de las paces con sus hermanos.

Augusta, dando un gran suspiro.

¡Ay, nobles ideas; pero qué inmateriales, querido! Son como formas vaporosas que parecen figuras. Intentamos cogerlas, y se nos desvanecen entre los dedos.

Orozco.