Cisneros.

Sí, ya sé que anoche os habéis puesto como pellejos en casa de La Peri.

Malibrán.

¿Quién se lo ha contado á usted?

Cisneros.

Este felpudo. Por supuesto, no me digáis á mí que os divertís los muchachos ó viejos verdes de esta generación. Ya no hay alegría, ya no existe el dulce humor, ni el delirio de bacanal de otros tiempos. Desde que ha cundido esto que llaman ilustración, los muchachos, ya sean jóvenes absolutos, ya jóvenes relativos como vosotros, no saben divertirse. Se ha perdido la norma del escándalo gracioso y de los desatinos con donaire...

Villalonga.

¡Vamos, que si hubiera usted venido con nosotros anoche...!

Cisneros.

¿Yo? Me divertí en mi tiempo más de lo que quise, y con una intensidad de alegría de que no podéis tener idea. Porque ya no hay buen humor; es más, yo sostengo que ya no hay mujeres.