Hemos comido tarde... Día para mí de ocupaciones fastidiosas... No me dejan vivir. Son como las moscas, que si uno se las sacude, se irritan y vuelven con más coraje.

Cisneros.

No se puede ser modelo de nada en estos tiempos. Como den en llamarle á uno modelo de cualquier cosa, aunque sea de ciudadanos, ya se puede encomendar á Dios. ¡Ah!, y á propósito. Yo decía: «le tengo que contar una cosa á Tomás», y no acertaba con lo que era. Ya me acuerdo. ¿Sabes que estuvo Joaquín Viera á despedirse de mí?

Orozco.

¿Sí? Pues por casa no ha parecido.

Augusta toma el trazo de Malibrán para subir al palco. A su lado, Villalonga. Detrás, á bastante distancia, suben Cisneros y Orozco.

Cisneros.

Está furioso contra ti. Dice que le recibiste como á un perro.

Orozco.

Como se merecía. (Con satisfacción.) Y hablará perrerías de nosotros.