¿Y Pepita?

Monte Cármenes.

Más animada. En nuestro palco está. Pase usted á verla y se lo agradeceré, que allí tenemos á nuestro pobre Cícero dándole matraca. Entre él y ese tenor de la clase de grillos, me hacen la vida infeliz las noches de ópera.

Cisneros.

Dígame, Conde: ¿fué usted también de los que anoche se subieron á la parra en casa de La Peri?

Monte Cármenes.

¡Yo! D. Carlos, no me confunda con usted mismo. Yo no voy á esos sitios execrables y pecaminosos.

Orozco.

Si anduvo usted en malos pasos, ¿por qué negarlo ahora? Nosotros no se lo hemos de decir á Pepita.

Cisneros.