Y tan en baja... que ya no lo quiere nadie ni regalado. ¿Ha leído usted la declaración del cura de San Lorenzo, según el cual, Cuadrado confesaba una semana sí y otra no?
Augusta, con hastío.
¡Ay, Teresa!, ya el crimen apesta.
Teresa.
Pues para mí no perderá su interés hasta que no vaya al palo esa tarasca... Pero dejémoslo ahora. ¿Sabes que el tenor este parece el sereno de mi calle? Tenemos un empresario que también debería ir al palo. ¡Qué adefesios nos trae! ¡Quién oyó esta ópera por la Lagrange, Fraschini y aquel Varessi...! (A Malibrán.) ¿Alcanzó usted á Varessi?
Malibrán.
Le oí en Italia. ¡Qué pedazo de barítono!
Teresa, llamando la atención de Augusta.
Dime, ¿qué promontorio es aquel que se trae en la cabeza la de Barragán?
Augusta, sin dejar de mirar con los gemelos.