De mil diablos.

Leonor.

Ya... La condenada sota, ¿verdad? ¡Cuando te digo yo que no te fíes de esa!... Es más mala que el cólera.

Federico.

Pues no, no se ha portado mal. (Saca un puñado de billetes.) Mira.

Leonor, cruzando las manos y dando un grito de alegría.

¡Billetes! ¡Ay, qué calorcito me corre por todo el cuerpo! Déjame que los toque. Me muero por ellos.

Federico.

Son para ti. Hace dos noches que me sopla un poco la musa. Es una racha que pasará pronto. Por eso, antes que venga la mala, quiero cumplir contigo. Toma esos ocho mil realetes, y ve reuniendo para sacar tus alhajas.

Leonor, echando la zarpa á los billetes.