Déjate proteger, mico. ¿No me das tú parte de lo que ganas?
Federico.
Sí; pero yo no hago trampas.
Leonor.
Cada uno es cada uno. Yo no soy tú, yo soy pública, aunque para ti sea muy particular.
Federico, echándose á reir.
Chica, comoquiera que seas, me envanezco de tu amistad. Es lo único que me queda en este mundo. (La abraza.) ¡Lástima que no puedas salvarme! Yo no tengo remedio ya. (Con profunda tristeza, levantándose.) Soy hombre al agua.
Leonor.
Pero ven acá. ¿Tan mal andas? ¿Temes no poder seguir viviendo como vives? ¿No podríamos arreglar que tuvieras un tanto fijo?...
Federico, sombrío.