Santanita, intentando besar la mano á Orozco, el cual la retira.
Nuestro padre será aunque se enoje, y diga lo que dijere, como tal le tendremos.
Orozco, sofocado.
Basta, moscones, basta. Os juro que sois los mayores tontos que he visto en mi vida.
Viuda de Calvo.
Sí, adoradle, que bien se lo merece. No toméis en serio sus farándulas. Es el santo más pillo y más embustero que hay en la tierra.
Orozco.
Me voy... No puedo resistir esto.
Viuda de Calvo.
Pues mal que le pese, le diremos que es un santo y se lo haremos confesar... Duro en él; besadle las manos (Clotilde y Santanita hacen esfuerzos por besarle las manos; pero él no se deja), y si se resiste, le amarraremos, y con este palo... (renqueando hacia él, con el bastón levantado) le convenceré de que es un farsante... y una mala persona..., así..., toma, toma. (Le toca en los hombros suavemente con la punta del palo.)