Federico, para sí.
Toma ingratitud.
Orozco, á la viuda de Calvo.
Señora, usted me está faltando.
Viuda de Calvo.
Sí, le falto á usted, me le subo á las barbas, no le permito echárselas de hombre malo, y le arranco la careta. Conmigo (enarbolando el palo) no le valen á usted sus maquinaciones infernales.
Clotilde, colgándose de un brazo de Orozco.
Es nuestro padre, nuestro verdadero padre, y le debemos gratitud eterna y un cariño sin fin.
Orozco, sacudiéndose.
Niña, por Dios, esto ya parece burla.