Pues á mí se me antoja no luchar contra ella. ¿Qué quieres? Será porque me he convencido de que me ha de vencer.
Orozco.
Pesimista estás. La vida es un beneficio y no una carga.
Federico.
Para mí no vale esa regla..., ni otras.
Orozco.
Porque no quieres hacerla valer... Pero, en fin, no divaguemos, y vamos á lo concreto. ¿Adivinas el asunto de que quiero hablarte?
Federico, para sí.
¡Dios mío, ahora es ella! (Alto.) Sí, me lo figuro.
Orozco.