Las tengo del tamaño de calabazas.

Orozco.

Pues vengan. Porque no comprendo yo delicadezas extremadas hasta la sinrazón. Eso ya es ingratitud y orgullo satánico.

Federico.

¡Orgullo satánico! Es que yo sostengo que Lucifer no fué malo al rebelarse... Era un ángel muy delicado.

Orozco.

Pase como chascarrillo. Tratemos la cuestión formalmente. ¿Qué agravio recibe tu decoro con adoptar una manera de vivir que te libre de amarguras y te asegure la paz moral para toda la vida? Empieza por considerar que lo que se te ofrece no es mío: es de tu padre.

Federico.

Imposible considerarlo así. Las cosas son lo que son.

Orozco.