La Sombra.

Parece que huyes de mí.

Federico.

¿Yo? No lo creas. Tanto gusto en verte. Siempre mucho gusto en verte, muchísimo.

La Sombra.

Apártate aquí; charlaremos. (Le lleva á un gabinete próximo.)

Federico, irónicamente.

Es lo que deseo: charlar contigo, para que me aconsejes, para que me ilumines. Eres el alma más grande que conozco.

La Sombra.

¿Has reflexionado en lo que te dije?