Federico, Orozco, que se le presenta de improviso al dar los primeros pasos en el patio. Un poco más lejos, el marqués de Cícero y el conde de Monte Cármenes.
Federico, para sí, estremeciéndose al verle.
¡Orozco! Esto parece cosa del infierno.
Orozco.
Hola, sonámbulo... ¿Qué es eso? ¿Te asombras de verme aquí?
Federico.
No esperaba...
Orozco.
Ese chiflado (señalando á Monte Cármenes, que mira con gemelos hacia los palcos) se empeñó en que entráramos aquí. Y la verdad, nos hemos divertido. Me gusta mucho el género cómico, aun con toques tan chillones y picantes como los que aquí se usan. ¿Y tú...? Tienes mala cara, chico; estás pálido...
Federico, trémulo.