Federico.
Una señora recién venida de Cuba, y cuyo nombre nadie sabe.
Augusta.
Vamos, eso es ya delirar.
Villalonga.
Ganas de aumentar la confusión. No, sobre la persona de la víctima no puede caber duda. Estas bolas las hacen correr los curiales con la idea de desorientar al público, á fin de que no se fije en los verdaderos asesinos.
Augusta, convencida.
Para mí, el matador es Segundo Cuadrado, ese pillo á quien algunos quieren hacer pasar por santo, porque ayuda á misa y se reza tres ó cuatro rosarios al día. Creo además que es instrumento de personas muy altas.
Federico.
He oído que algunos vecinos vieron entrar en la casa, horas antes del crimen, á un cura.