Federico.

Un poquillo.

Augusta.

Pues no se le conoce en la cara. Me alegro de verle. ¿Nos trae usted noticias nuevas del crimen?

Infante, para sí.

Pues señor, cualquiera les descubre á éstos. ¿Tocaré yo el violín á toda orquesta? ¿Correré tras un fantasma?

Federico, sentándose.

Traigo noticias... para chuparse los dedos. Esta tarde se dice que la muerta no es quien se creía, sino otra persona. ¿Qué tal? ¡Equivocarse en la identificación! Esta sí que es gorda.

Augusta.

¿Pues quién era?