Augusta.
¡Ay! (Paralizada de terror.)
Federico, cayendo en un sillón, desvanecido.
Nada, nada... Ya estoy bien.
ESCENA VI
Los mismos. Felipa.
Augusta, horrorizada, las manos en la cabeza.
¿Qué es esto?... Federico... Felipa.
Felipa, sin aliento.
¡Jesús...! (Ambas se arrojan sobre él.)