Sí, muy nauseabunda.

Calderón.

Tomás me llamó esta tarde y me rogó que le enterara de lo que se dice por ahí. No me anduve en chiquitas. Sé cuánto le agrada la verdad, y á la buena de Dios le informé de todo, empezando por las versiones necias y acabando por las horripilantes. Vale más que lo sepa, y que entienda que algunos de sus amigos no merecen serlo. ¿Pero has visto, Villalonga, qué tonta es esta humanidad?

Villalonga.

Sí, hijo mío, es más tonta que tú, que es cuanto hay que decir.

ESCENA X

Los mismos. Cisneros, que aparece en la sala japonesa, viniendo del interior de la casa.

Cisneros, para sí.

¡Pobrecita mía, cuánto padece! ¡Verse calumniada, zarandeada por tanto imbécil!... Esto es un horror... (Con rabia.) ¡Bendito sea Nerón! Comprendo su deseo de que la humanidad no tuviese más que una sola cabeza para cortarla... Hasta los periodiquillos se atreven á deslizar malévolas alusiones á esta casa. Ya os daría yo una buena mano de azotes si pudiera. ¡Habráse visto otra! ¡Reticencias contra mi hija...! Estoy que trino. (Atraviesa el salón sin saludar á nadie, y entra en la sala de tresillo.)

Villalonga.