Esta noche no. Aunque ha pasado la fuerza de la cefalalgia, le molestan el ruido y la claridad.

Malibrán, para sí.

¡El ruido y la luz! Eso precisamente es lo que la mata.

Orozco.

Voy á saludar á esa gente. (Para sí.) ¡Curioso estudio el de esta noche el examen de las caras de los que entran aquí! En todas veo cierto temor, y como el deseo de sorprender en la mía alguna emoción desusada. Pero lo que es en ésta..., ¡aviados están! Mi cara es de mármol. (Dirígese al salón, donde han entrado Teresa Trujillo, Aguado, Monte Cármenes, el Exministro, el Sr. de Pez. En la sala de tresillo quedan Villalonga, Malibrán y Calderón.)

Villalonga, á Calderón.

Ven acá, tagarote. ¿Sabe tu pariente los disparates que corren por Madrid acerca del suceso de la noche del 1.º?

Calderón.

Todo lo sabe. Se lo he dicho yo. ¡Cuánta infamia, y qué sociedad tan nauseabunda!

Malibrán.