Está mejor; pero aún no se le ha pasado la tremenda jaqueca de ayer. Este majadero (por Calderón) le espetó de golpe la noticia..., como si se tratara de cualquier suceso insignificante.
Calderón.
La verdad, yo no creí... Tan afectado estaba, que no supe lo que me hacía.
Villalonga.
¡Pero qué bruto eres, Pepe!
Orozco.
La pobre Augusta salía tranquilamente para ir á misa, después de haber pasado una mala noche al lado de su tía enferma, cuando recibió el jicarazo. Se afectó, como es natural, tratándose de un amigo á quien queríamos tanto, y más por lo repentino y desastroso del caso.
Malibrán.
¿Y no tendremos el gusto de verla esta noche?
Orozco.