ESCENA XII

Las mismas. Orozco.

Orozco, á su mujer.

Querida, aunque no es tarde, harías bien en irte á descansar. ¿Por qué no te acuestas?

Augusta.

Espero á tener sueño. ¡He dormido tanto en este sofá!...

Orozco.

La conversación no te conviene. (Tomándole el pulso.) Ni pizca de fiebre; pero la charla puede hacerte daño, y has picoteado bastante esta noche: primero con tu papá, después con Manolo Infante, ahora con Felipa.

Augusta.

Hablar me distrae. Di, ¿se han ido todos ya?