Aguado.
Que empiecen ellas por hacerse respetables. Señor Marqués, usted es un ángel, y no ha tenido, como yo, la desgracia de ver de cerca la podredumbre política y administrativa. Por supuesto, lo de ahora es ya el acabóse. Al paso que vamos, llegará día en que, cuando pase un hombre honrado por la calle, se alquilen balcones para verle. ¿Es esto cierto, ó no? Hay momentos en que hasta llego á dudar si seré yo persona decente, y sospecho si estaré también contaminado...
Villalonga.
Y por fin, ¿cuándo vuelve usted á Cuba?
Cisneros, que entra despacio, sonriendo, las manos á la espalda.
¿Que cuándo vuelve á Cuba? Toma, cuando le manden. Él está ya con la espuerta al hombro.
Aguado.
Don Carlos, ¿ya viene usted con la suya llena de chinitas? Bien saben todos que no quiero ir, á menos que no me den las facultades que...
Cisneros.
Eso es lo que usted quiere, facultades..., facultades..., venga de ahí. Por mí que se las den.