—Yo la mantendré. Sé cómo se vive sin tener de qué vivir.

—Pues podía vivir ahora como entonces.

—Las circunstancias han variado, y ahora somos ricos.

—Tenemos un mediano pasar; seamos justos; un buen pasar.

—Pues á eso me atengo, y procuro que lo pasemos bien.

—Déjeme, por Dios. Sus... manifestaciones me vuelven loco.

—Lo dicho, dicho... Prepárese para otra...—dijo la primogénita del Águila, risueña y altiva, levantándose para retirarse.

—¡Para otra!... ¡Por San Caralampio bendito, abogado contra las suegras! Porque usted es una suegra, por decirlo así, la peor y más insufrible que hay en familia humana.

—Y la que le tengo preparada es la más gorda, señor yerno.

—La Virgen Santísima me acompañe... ¿Qué es?