Reservabas, sin embargo, tus mejores dones para los últimos días, y el 28 dijiste á la humanidad: «Ahí tienes á Rousseau» (1712). En un solo día, el 29, ¡fecundidad asombrosa! hiciste tres obras maestras, que se llamaron: Rubens (1577), Leopardi (1798) y Bastiat (1801). El mundo insaciable pedía más, y el 30 le otorgaste un Emperador, Pedro el Grande (1672), y un artista, Horacio Vernet (1789).
Problema: dada tu fecundidad para producir grandes hombres, ¡oh Junio! si hubieras tenido treinta y un días, ¿á quién nos hubieras dado en el último? Ese hombre que no ha nacido, ¿quién es? ó mejor, ¿quién sería?
Pero también has matado gente. El 1.° te llevaste á Berthier; el 2 á D. Alvaro de Luna; el 4 á Laura, la novia de Petrarca; el 5 á Egmongt y Horn; el 8 á Jorge Sand; el 10 á Camôens; el 11 á Bacon; el 12 á Xavier de Maistre; el 14 á Kleber; el 17 á D. Fermín Caballero; el 21 á Moratín; el 24 á Zumalacárregui; el 25 á Monseñor D'Affre; el 26 á Pizarro; el 27 al Marqués del Duero, y el 28 á Guillén de Castro. Has segado, hermanito, has segado bastante. Esto prueba que tienes días tristes. Muchos cayeron en ellos. En cuanto á mi, deseo que me dejes para tu 31.
Madrid, 1876.