—Alto, sí; pero un poco cargado de espaldas.

—No, garboso.

—Justo, con melenas...

—Si lleva el pelo al rape.

—Se lo habrá cortado ahora. Parece de estos italianos que tocan el arpa.

—No sé si toca el arpa. Pero es muy aplicado a los pinceles. A un compañero nuestro le llevó de modelo para apóstol... Crea usted que le sacó hablando.

—Pues yo pensé que pintaba paisajes.

—También... y caballerías... Flores retrata que parecen vivas; frutas bien maduras, y codornices muertas. De todo propiamente. Y las mujeres en cueros que tiene en el estudio le ponen a uno encandilado.

—¿También niñas desnudas?

—O a medio vestir, con una tela que tapa y no tapa. Suba y véalo todo, D. Lope. Es buen chico ese D. Horacio y le recibirá bien.