—Agria.

—¿Qué es eso?

—Enojada, porque le pica la despensa.

—¿Qué quieres decir? ¿Qué despensa es esa?

—El estómago.

—Es verdad que padece mi señora males de estómago... Aguarda, que me voy contigo.

Tablas, que había dado ya algunos pasos hacia San Millán se detuvo, mientras el guipuzcoano, estrechando con el más vivo afecto la mano de su amigo, lo dijo estas palabras:

—Mañana... y quien dice mañana dice el mes que viene o el año que viene... estarás conmigo en la Isabelina.


-VIII-