—Lo que a ti te sale es el aguardiente que has bebido.

—¡Nazaria!...

—Úrgame tanto así, y verás lo que es canela.

—¡Nazaria!...

—¿En dónde has estado hoy? dilo pronto—gritó la Pimentosa hablando a borbotones—. ¿Quién es ese futraque que vino a buscarte?

—A ti no te importa eso... Toma varas con los sayos negros y déjame a mí.

—¡Borracho!

—¡Pues y tú!..—exclamó Tablas, mascando su cólera—. Vamos, no quiero incomodarme... ¿Por qué has recibido a los clérigos?

—Porque es mi santa voluntad. Soy reina de mi casa.

—Reinita nada menos...