—¿A dónde va usted? —preguntole Tilín ásperamente.
—¿Y a usted qué le importa?... ¿Quién es usted?
—Soy el comandante Armengol, que manda un batallón de la división de Solsona —dijo el guerrillero, pareciendo muy complacido de tomar en su boca aquellos sonoros términos militares.
—¡Ah!... ¡ya! —exclamó el jinete con sorna—. ¿Pero qué batallón y qué ejércitos son esos?... ¿Me encuentro entre la gente del célebre Tilín, que estos días da tanto que hablar en el país?
—Ese soy yo —dijo el exsacristán con orgullo.
El jinete saludó.
—Muy señor mío... Lo celebro mucho. Espero que no habrá inconveniente para seguir mi camino.
—Según y conforme. ¿Quién es usted?
—Soy hombre de paz. Realistas, liberales, jacobinos y apostólicos son lo mismo para mí.
—¿De modo que usted no es nada?