Éste era denominado “el Galeno español”. Elogiáronle Boerhaeve y Piquer, entre otros. Sus comentarios hipocráticos son muy notables.

Su Methodus medendi, y, sobre todo, su obra maestra, De Sacra Philosophia, merecen la atención de todos los eruditos.

Valles conocía el latín, el griego y el hebreo. Creía en todas las supersticiones científicas de su época; pero, no obstante, demuestra en sus obras que tenía clarísimo juicio y vasta erudición.

Era, en suma, si no un gran filósofo, un pensador distinguidísimo y un médico eminente, dado el estado de la Medicina en el siglo XVI.

El prólogo del señor Bonilla y San Martín es notabilísimo.

Retratos y reproducciones fotográficas de documentos ilustran la obra, que debe figurar en la biblioteca de toda persona amante de los estudios filosóficos.

V.

Diario Universal:

“El intento de dar a conocer y divulgar las obras de los filósofos españoles, que han emprendido los señores Ortega y Marcos, es altamente patriótico y digno de loa. Cuanto en este sentido se haga nos parecerá poco, y con esto ya queda dicho que, aparte las cualidades intrínsecas de la obra, el solo hecho de haberse lanzado a escribirla ya nos obliga al elogio.

Además, el libro no es malo. Acaso adolezca del defecto de ser un poco desordenado, sin duda a causa de la colaboración; pero, de todos modos, este defecto no es muy considerable en una obra del género a que pertenece la escrita por los señores Ortega y Marcos.