Si por “filosofía” se entiende un sistema universal de todas las ciencias, nuestra opinión es que no hemos tenido filósofos. Han existido en España, como en todas partes, hombres que han filosofado, que han llegado muchas veces a las entrañas de las cosas, pero no han formado un sistema, y sin esto no hay propiamente Filosofía. Se han atenido todos nuestros pensadores anteriores a nuestro tiempo, ora a Platón, ora a Aristóteles, permitiéndose alguna vez formar opinión propia sobre determinado asunto, pero no un sistema bueno o malo. Ni lo han hecho, ni podían hacerlo en los tiempos anteriores a la revolución, estando España dominada por el tradicionalismo.

Bastan estas consideraciones para formarse idea de lo que fué Valles como filósofo a mediados del siglo XVI, en plena Inquisición española. Fué, en verdad, un espíritu culto con pujos de independencia, pero pesaba sobre él la autoridad religiosa, que se limitó a comentar. El libro que ha valido a Valles el título de FILÓSOFO fué Sacra Philosophia, que pudo llamarse igualmente Teología, pues no se aparta un ápice de la Escritura, sino que se guía por ella. Su calidad de médico insigne le permite ilustrar ciertos puntos con sus conocimientos científicos sin llegar a ser original para merecer el nombre de filósofo.

Como quiera que sea, debemos agradecer a los autores que se han tomado este trabajo y se preparan a otros mayores, a fin de dar a conocer los tesoros intelectuales de nuestro siglo de oro, que llenaron el mundo y se hallan ahora envueltos en el polvo de los siglos. Algunos nombres se han salvado del olvido; otros, no; pero las obras de unos y otros son casi inaccesibles. El esfuerzo de los editores y comentadores los volverá a poner en circulación.

No podemos terminar esta nota sin hacer constar que, a juicio nuestro, son demasiado tímidos nuestros comentadores y apegados a la ortodoxia, que no lo sería más un contemporáneo del autor comentado. Este empeño les hace incurrir en infidelidades, atribuyendo al autor lo que ha pensado para salvarlo de toda tacha anticatólica. Así y todo, los inquisidores tacharon sus escritos, cosa que no harían con los de los comentaristas Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, modelo de catolicismo.

El prólogo del señor Bonilla es la obra de un maestro y contiene en pocas páginas una cantidad de doctrina que avalora esta edición y viene a ser el frontispicio del monumento que se va a levantar a la llamada filosofía española.”

El Demócrata publicó un artículo-resumen del doctor Maestre en El Mundo, con las fotografías de los autores.

El Eco de Alcalá, en distintos números, recogió el apéndice que se refiere a la historia de la Universidad de Alcalá de Henares.

Por no hacer más pesado este apéndice, no recogemos cuánto dijeron casi todos los periódicos de provincias y muchas revistas técnicas, nacionales y extranjeras, aprovechando esta oportunidad para reiterarles nuestro sincero reconocimiento.

HOMENAJE DEL PUEBLO DE COVARRUBIAS A LOS AUTORES

El pueblo de Covarrubias, cuna de Francisco de Valles (el Divino), tuvo a bien honrar a los autores del libro con un homenaje, de cuyo acto se levantó un acta.