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En efecto, el 15 de junio se expresó así:
“En el número 19 de nuestra Revista dimos un avance de esta admirable obra de nuestros estimados compañeros en la Prensa los señores don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos, sintiendo que la publicación de artículos de interés y de actualidad, que no admitían demora, hayan retrasado, bien a pesar nuestro, la breve crítica que brindamos hoy a nuestros lectores.
Con exquisito tacto han realizado los señores Marcos y Ortega una labor altamente provechosa, dando a la publicidad la biografía del gran filósofo español Francisco de Valles, que por sus maravillosas curaciones mereció del gran Rey Don Felipe II el sobrenombre de “El Divino”. Este médico extraordinario y profundo filósofo que, aisladamente, parecía a veces pitagórico, otras aristotélico, y las más platónico, era, en el fondo de su educación filosófica, acérrimo partidario del aristotelismo escolástico. Dueño de un talento fecundísimo, legó a la posteridad considerable número de obras, a cual más notables, entre ellas la intitulada Methodus medendi.
En la forma expositiva han sabido los señores Ortega y Marcos aunar la aridez de los estudios filosóficos con la amenidad de curiosa documentación, empezando por la biografía de Valles, continuando con la bibliografía del mismo, siguiendo con una breve ojeada a la historia de la Universidad de Alcalá de Henares y terminando con el análisis de las doctrinas filosóficas de Valles. Complementa este delicioso volumen un excelente prólogo del ilustrado académico doctor don Adolfo Bonilla San Martín, veinte apéndices, dechado de latinidad, y buen número de curiosos fotograbados.
Con verdadera deleitación hemos leído todas las páginas, habiéndonos confirmado en el juicio que anteriores trabajos de los mismos autores nos habían merecido, sin las cuales esta nueva obra hubiérales bastado para acreditarse como escritores excelentes.
Ardua es la empresa acometida, por lo árida, obscura y poco amena, dado que requiere la lectura, hojeo y estudio de obras, pergaminos y documentos antiguos, redactados unos en idiomas extranjeros y en lenguas muertas, como el griego y el latín otros; pero la vasta ilustración de los amigos Marcos y Ortega les hará salir airosos en la totalidad de la serie que, bajo la denominación de Biblioteca de los grandes filósofos españoles, piensan publicar, y que, seguramente, obtendrán idéntico éxito al logrado con el primer volumen, al que seguirán los dedicados a Sabuco de Nantes y a Gómez Pereira.”
El Diluvio, de Barcelona:
“En las esferas superiores de la intelectualidad española se está sintiendo la necesidad de despertar de su modorra el espíritu de nuestra patria por medio de un movimiento filosófico que levante los ánimos a las alturas del pensamiento, arrancándolos del escepticismo y la inercia espiritual en que vegetan. De esta noble aspiración se hizo cargo Ortega y Gasset en su discurso del Ateneo, y a su llamamiento han respondido algunos espíritus cultivados, entre ellos, probablemente, los autores del libro cuyo título encabeza estas líneas.
La importancia mayor que esta publicación reviste se cifra en que no se trata de un libro aislado, sino del primero de una serie que ha de abarcar, si la predicción se cumple, a todos los filósofos españoles. La cuestión que se presenta al llegar a este punto es la siguiente: ¿Han existido realmente filósofos españoles?