Rafael Rotllan.”

La Tribuna.

“Los cultos periodistas señores Ortega y Marcos han publicado recientemente el primer volumen de su “Biblioteca Filosófica de los grandes filósofos españoles”. La tarea no puede ser más simpática y digna de aplauso. Nuestros compatriotas, contaminados con las teorías o doctrinas de Alemania y Francia, han olvidado que en España contamos con filósofos que nada tienen que envidiar a los de otras naciones. Ahora que se pregona muy alto que carecemos, si no de filósofos, sí de escuelas filosóficas propiamente dichas, salen los señores Ortega y Marcos a la palestra, para probar que en España aparecieron de tiempo en tiempo pensadores que dejaron huella en el campo de la Filosofía, los cuales, apartándose de la corriente, trazaron nuevas sendas, seguidas en tropel por muchos de nuestros compatriotas y por no pocos extranjeros. Los autores del Francisco de Valles, por este primer volumen publicado, demuestran lo mucho que han estudiado sobre estas cuestiones.

Al texto de la obra precede un prólogo, admirablemente escrito por el ilustre profesor de la Universidad Central don Adolfo Bonilla y San Martín. Sigue al prólogo una introducción e idea de lo que va a ser su “Biblioteca de filósofos españoles”; hacen a continuación el estudio bibliográfico más completo del divino Valles, y completan el volumen con un análisis de las doctrinas filosóficas del gran médico de Felipe II, haciendo resaltar el criterio independiente de Valles en muchas de las cuestiones filosóficas, como también sus tendencias conciliadoras de Platón y Aristóteles, aunque con marcada predilección por este último.

Con defectos y todo, la obra de los señores Ortega y Marcos merece la simpatía y el apoyo de los buenos, de los amantes de nuestro glorioso pasado nacional.

H.”

Juventud Administrativa:

“Nuestros queridos amigos y compañeros los señores Ortega y Marcos han publicado un libro, que titulan Valles, el Divino, en cuyas páginas, llenas de bella filosofía, no dejan de interesar un instante, y con esta última producción revelan una vez más los referidos amigos su talento y maestría como publicistas. De seguir por ese camino, nosotros creemos que no han de tardar en conquistarse el puesto que merecen en la generación de escritores contemporáneos.

En otro número nos ocuparemos de esta obra más extensamente.”