[12] Vide San Ignacio, según Castelar, por Justo Alarcón.

[13] 23 de diciembre 1922: Ubi Arcano.

[14] Honda pena nos causa entender que no han faltado católicos que han creído poder ir a remolque de una Filosofía que, so pretexto de emancipar la razón humana de toda ilusión y de toda idea preconcebida, le niega el derecho a afirmar más allá de sus propias operaciones, sacrificando así a un subjetivismo radical todas las certezas que la metafísica tradicional, consagrada por la autoridad de los más preclaros talentos, ponía como necesarios e inmutables fundamentos de la demostración de la existencia de Dios, de la espiritualidad e inmortalidad del alma y de la realidad objetiva del mundo externo. (León XIII: Encíclica a los arzobispos, obispos y clero de Francia, 1900.)

[15] De ahí que el inmortal León XIII dijera:

“La causa de los males que nos afligen, como de los que nos amenazan, consiste en que las opiniones erróneas sobre todas las cosas divinas y humanas de las escuelas filosóficas se han infiltrado, poco a poco, en todos los órdenes de la sociedad y han llegado a apoderarse de gran número de espíritus”{*}.

Y en otro lugar dice{**}:

“Reprobamos las doctrinas que, de la sana Filosofía, no tienen más que el nombre, y que, haciendo bambolear la base misma del ser humano, conducen lógicamente al escepticismo universal y a la irreligión.”

{*} Encíclica Aeterni Patris.

{**} Encíclica a los arzobispos, obispos y clero de Francia. Año 1900.

[16] Heterodoxos, tom. II, lib. V, cap. I, p. 3.