Alaban, bendicen, enriquécenla con singularísimas gracias Gregorio XIV y Gregorio XV, Urbano VIII, Inocencio X, Alejandro VIII y Benedicto XIII, Clementes IX, X, XI y XIII e Inocencios XI, XII y XIII; Benedicto XIV, Pío VII y León XII, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, Pío X y Benedicto XV.

[251] El Concilio de Trento los ensalza; grandes santos los bendicen.

Además, durante cuatro siglos atestiguan su eficacia miles y millones de personas, la fervorosa reforma en el Clero, en Comunidades religiosas, en Asociaciones piadosas, en ciudades y pueblos enteros, debido a practicar los Ejercicios.

[252] “Sentaré por principio y fundamento que el fin de esta religión en que vivo es no solamente atender a la salvación y perfección de las ánimas propias con la gracia divina...” (Principio y Fundamento aplicado a la vida religiosa.)

[253] Contemplación para alcanzar el amor divino. Punto 4.º

[254] Instrucciones. Meditación. Puntos cuarto, quinto y sexto.

[255] De la encarnación y nacimiento.

[256] De la oración del huerto. Azotes y coronación de espinas. Ignominias de la Pasión. Cristo N. S. en el Calvario.

[257] Ad. Romanos, cap. VIII, vers. 24.

[258] Contemplación para alcanzar el amor divino.