LA VÍRGEN SANTÍSIMA DICTANDO A SAN IGNACIO LOS «EJERCICIOS»

instruyéndose durante el tiempo que estuvo en Manresa, y procuró salir un gran maestro[66].

DE LA AYUDA QUE LA SANTÍSIMA VIRGEN LE PRESTÓ PARA ESCRIBIR LOS “EJERCICIOS”

Son muchos los autores que afirman que San Ignacio recibió, durante el tiempo que estuvo en Manresa, las visitas de la Virgen, y que le dictaba los Ejercicios.

Sin embargo de esto, en la gran obra Monumenta Ignaciana se dice que esta doctrina se tiene como probable, pero no nos atrevemos a tomarla como segura[67], aunque esta tradición ha venido creyéndose durante cuatro siglos y hasta se han hecho pinturas y esculturas en las que se representa a San Ignacio escribiendo sobre una roca y la Virgen, teniendo sobre sus rodillas al niño Jesús y asido con sus divinas manos por debajo de los sobacos, en actitud de dictar a San Ignacio.

Ningún documento fehaciente que acredite esto dejó San Ignacio, y el único testimonio, que algunos autores atribuyeron a Laynio, no se ha encontrado aún[68].

Únicamente ha llegado hasta nosotros una narración del P. Gonzalo de Cámara, que afirma oyó de labios de San Ignacio, y que racionalmente se ha venido admitiendo, los siguientes extremos:

“Primero. Que Dios enseñaba a San Ignacio como un maestro enseña a su discípulo, porque no tenía quien le enseñase.