Esta obra maestra[72] es del insigne teólogo alemán Ludolfo de Sajonia, conocido con el nombre de El Cartujano, que pasó de la Orden de Santo Domingo, a la que perteneció unos veintiséis años aproximadamente, a la Cartuja de Estrasbusgo, hacia el 1340, falleciendo el 10 de abril de 1378.
La edición de este libro, en cuatro grandes tomos, es, seguramente, la que manejó el ermitaño de Manresa, pues es la traducida del latín a romance familiar castellano por el franciscano Ambrosio Montesino, impresa en Sevilla por los años 1520, en la casa de Juan Cromberger.
Imitación de Cristo.
Este libro es uno de los que mayores ediciones se han hecho en el mundo.
La traducción fué hecha por el Cicerón español de la obra De imitatione Christi et conteptus mundi, atribuída a Tomás de Kempis.
Realmente, no hay libro alguno que sea mejor compañero del hombre en todas las vicisitudes de la vida que éste.
Él prodiga fuerzas al desconfiado que tiene caídas las alas del corazón y da alientos al descontentadizo, al acongojado y al que se ve asido por una voluntad propia irresistible.
Él lleva el consuelo al triste, templa los gozos del que tiene una demasiada alegría. Con su lectura se siente y se nota la pequeñez del hombre ante la grandeza de Dios y hace discurrir por el camino más llano y para contemplarse uno mismo en el espacio más claro.
Él auxilia en los trabajos, ilumina en las dudas, guía para el buen vivir y, como dice el inmortal autor del Símbolo de la fe, es el libro del menosprecio del mundo y de seguir a Cristo.