Triste está mi ánima fasta la muerte.
E acaesció que vino sobre él vn sudor como gotas de sangre que corría en tierra. (Ibíd., párrafo VIII.)
Como a ladron me salisteis a prender con espadas e con lanças... cada día estaua con vosotros en el templo enseñando e predicando e no me prendistes. (Ibíd., párrafo VIII.)
Dios te salue, rey de los judíos... Dábanla en la cara bofetadas. (Ibíd., párrafo V.)
E salió luego Jhesús... trayendo en su cabeça corona de espinas e un manto de púrpura encarnado, e un cetro de caña en la mano... E entonces dixoles Pilatos: Ecce homo. (Ibíd., párrafo VI.)
No tenemos otro rey sino César. (Ibídem, párrafo VII.)
Este es Jhesú nazareno, rey de los judíos. (II, LXIII, IV.)
Ya, tú eres el que destruyes el templo de Dios... Abaxa de la cruz. (Ibíd., párrafo VII.)
Sáluanos, hijo de David; bendito el que viene en nombre del Señor. Sáluanos en las alturas.
Tomad y comed.