¿Quién es este al cual el viento y la mar obedescen?
Mirad que os enbío a vosotros como obejas en medio de lobos; por tanto sed prudentes como serpientes y simples como palomas.
No querays poseer oro ni plata; lo que graciosamente recibís, dadlo graciosamente.
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Perdonanse a ella muchos peccados, porque amó mucho, y dixo a la muger: tu fe te ha hecho salua; vete en paz.
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Lázaro ven fuera.
Desatadlos y traédmelos; y si alguno os dixere alguna cosa, dezid que el Señor los ha menester, y luego los dexará.
O hijo de David salvanos en las alturas... Bendito es e sea este que viene en el nombre del Señor. (II, XXVII, II.)
Tomad e comed.