He traido aquí esto á la memoria para que se sepa que estos fueron los primeros naranjos que se plantaron en la Nueva-España, porque despues de ganado Méjico é pacíficos los pueblos sujetos de Guacacualco, túvose por la mejor provincia, por causa de estar en la mejor conmodacion de toda la Nueva-España, así por las minas, que las habia, como por el buen puerto, y la tierra de suyo rica de oro y de pastos para ganados; á este efecto se pobló de los más principales conquistadores de Méjico, é yo fuí uno, é fuí por mis naranjos y traspúselos, é salieron muy buenos.

Bien sé que dirán que no hace al propósito de mi relacion estos cuentos viejos, y dejallos; é diré como quedaron todos los indios de aquellas provincias muy contentos, é luego nos embarcamos y vamos la vuelta de Cuba, y en cuarenta y cinco dias, unas veces con buen tiempo y otras veces con contrario, llegamos á Santiago de Cuba, donde estaba el gobernador Diego Velazquez, y él nos hizo buen recibimiento; y desque vió el oro que traiamos, que seria cuatro mil pesos, é con el que trujo primero el capitan Pedro de Albarado seria por todo unos veinte mil pesos, unos decian más é otros decian ménos, é los oficiales de S. M. sacaron el Real quinto; é tambien trujeron las seiscientas hachas que parecian de oro, é cuando las trujeron para quintar estaban tan mohosas, en fin como cobre que era, y allí hubo bien que reir y decir de la burla y del rescate.

Y el Diego Velazquez con todo esto estaba muy contento, puesto que parecia estar mal con el pariente Grijalva; é no tenia razon, sino que el Alfonso de Ávila era mal acondicionado, y decia que el Grijalva era para poco, é no faltó el capitan Montejo que le ayudó del mal.

Y cuando esto pasó, ya habia otras pláticas para enviar otra armada, é á quién elegirian por capitan.

CAPÍTULO XVII.

CÓMO DIEGO VELAZQUEZ ENVIÓ Á CASTILLA Á SU PROCURADOR.

Y aunque les parezca á los lectores que va fuera de nuestra relacion esto que yo traigo aquí á la memoria ántes que entre en lo del capitan Hernando Cortés, conviene que se diga por las causas que adelante se verán, é tambien porque en un tiempo acaecen dos ó tres cosas, y por fuerza hemos de hablar de una, la que más viene al propósito.

Y el caso es que, como ya he dicho, cuando llegó el capitan Pedro de Albarado á Santiago de Cuba con el oro que hubimos de las tierras que descubrimos, y el Diego Velazquez temió que primero que él hiciese relacion á su majestad, que algun caballero privado en córte tenia relacion dello y le hurtaba la bendicion, á esta causa envió el Diego Velazquez á un su Capellan, que se decia Benito Martinez, hombre que entendia muy bien de negocios, á Castilla con probanzas, é cartas para don Juan Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos, é se nombraba Arzobispo de Rosano, y para el licenciado Luis Zapata é para el secretario Lope Conchillos, que en aquella sazon entendian en las cosas de las Indias, y Diego Velazquez era muy servidor del Obispo y de los demás oidores, y como tal les dió pueblos de indios en la isla de Cuba, que les sacaban oro de las minas, é á esta causa hacia mucho por el Diego Velazquez, especialmente el Obispo de Búrgos, é no dió ningun pueblo de indios á su majestad, porque en aquella sazon estaba en Flandes; y demás de les haber dado los indios que dicho tengo, nuevamente envió á estos oidores muchas joyas de oro de lo que habiamos enviado con el capitan Albarado, que eran veinte mil pesos, segun dicho tengo, é no se haria otra cosa en el Real Consejo de Indias sino lo que aquellos señores mandaban; é lo que enviaba á negociar el Diego Velazquez era que le diesen licencia para rescatar é conquistar é poblar en todo lo que habia descubierto y en lo que más descubriese, y decia en sus relaciones é cartas que habia gastado muchos millares de pesos de oro en el descubrimiento.

Por manera que el Capellan Benito Martinez fué á Castilla y negoció todo lo que pidió, é aun más cumplidamente; que trujo provision para el Diego Velazquez para ser adelantado de la isla de Cuba. Pues ya negociado lo aquí por mí dicho, no dieron tan presto los despachos, que primero no saliese Cortés con otra armada.

Quedarse ha aquí, así los despachos del Diego Velazquez como la armada de Cortés, é diré cómo estando escribiendo esta relacion vi una corónica del coronista Francisco Lopez de Gómora, y habla en lo de las conquistas de la Nueva-España é Méjico, é lo que sobre ello me parece declarar, adonde hubiere contradicion sobre lo que dice el Gómora, lo diré segun y de la manera que pasó en las conquistas, y va muy diferente de lo que escribe, porque todo es contrario de la verdad.