Luego de aquel viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua, un buen reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron vivo un soldado.
Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez soldados, y el capitan salió mal herido.
Despues cuando vine tercera vez con el capitan Cortés, en lo de Tabasco, que se dice el rio de Grijalva, en dos batallas campales, yendo por capitan Cortés.
De que llegamos á la Nueva-España, en la de Cingapacinga, con el mismo Cortés.
De ahí á pocos dias en tres batallas campales en la provincia de Tlascala, con Cortés.
Luego el peligro de lo de Cholula.
Entrados en Méjico, me hallé en la prision de Montezuma; no lo escribo por cosa que sea de contar de guerra, sino por el gran atrevimiento que tuvimos en prender aquel tan grande cacique.
De ahí obra de cuatro meses, cuando vino el capitan Narvaez contra nosotros, y traia mil y trescientos soldados, noventa de á caballo y ochenta ballesteros y noventa espingarderos, y nosotros fuimos sobre él ducientos y sesenta y seis, y le desbaratamos y prendimos con Cortés.
Luego fuimos al socorro de Albarado, que le dejamos en Méjico en guarda del gran Montezuma, y se alzó Méjico, y en ocho dias con sus noches que nos dieron guerra los mejicanos, nos mataron sobre ochocientos y sesenta soldados; pongo aquí en estos dias, que batallamos seis dias, y batallas en que me hallé.
Luego en la batalla que dimos en esta tierra de Obtumba; luego cuando fuimos sobre Tepeaca, en una batalla campal, yendo por capitan el marqués Cortés.