—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos, hijo, que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño estas barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de ahora.»
En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo.
Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa de Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala de Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés, que estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros que subiria armado de todas armas á una casa que nuevamente habian hecho los indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en el capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello; y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos.
Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó á un Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de Caballos, con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer de pulgas y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas miserias tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que nosotros nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é si hubiese lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para demandalla á su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase á Méjico; y despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos embarcado, se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos para Naco, y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de Méjico; y con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y Sandoval se holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de Garro, con todos sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco Hernandez.
Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de Ávila.
CAPÍTULO CLXXXVI.
CÓMO FUERON POR LA POSTA DENDE NICARAGUA CIERTOS AMIGOS DEL PEDRO ARIAS DE ÁVILA Á HACELLE SABER CÓMO FRANCISCO HERNANDEZ, QUE ENVIÓ POR CAPITAN Á NICARAGUA, SE CARTEABA CON CORTÉS Y SE LE HABIA ALZADO CON LAS PROVINCIAS DE NICARAGUA, Y LO QUE SOBRE ELLO PEDRO ARIAS HIZO.
Como un soldado que se decia Fulano Garabito, y un compañero, y otro que se decia Zamorano eran íntimos amigos de Pedro Arias de Ávila, gobernador de Tierra-Firme, vieron que Cortés habia enviado presentes á Francisco Hernandez, y habian entendido que Pedro de Garro y otros soldados hablaban secretamente con el Francisco Hernandez, y tuvieron sospecha que queria dar aquellas provincias é tierras á Cortés, y demas desto, el Garabito era enemigo de Cortés, porque siendo mancebos, en la isla de Santo Domingo el Cortés le habia acuchillado sobre amores de una mujer; y como el Pedro Arias lo alcanzó, por cartas y mensajeros, á saber, viene más que de paso con gran copia de soldados á pié y á caballo, y prende al Francisco Hernandez; é ya el Pedro de Garro, como alcanzó á saber que venia el Pedro Arias, y muy enojado contra él, de presto se huyó y se vino á nosotros, y si el Francisco Hernandez quisiera venir, tiempo tuvo para hacer lo mismo, y no quiso, creyendo que Pedro Arias lo hiciera de otra manera con él, porque habian sido muy grandes amigos; y despues que el Pedro Arias hubo hecho proceso contra el Francisco Hernandez, y halló que se le alzaba por sentencia, le degolló en la misma villa donde estaba poblando, y en esto paró la venida de Garro y los presentes de Cortés.
Y dejarlo hé aquí, y diré cómo Cortés volvió al puerto de Trujillo con tormenta, y lo que más pasó.