—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y encargó que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de Cuba, que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los demas conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios en encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros; y esto digo, porque soy informado que muchos de los conquistadores que con vuesamerced pasaron están con pobres repartimientos, y los ha dado á personas que agora nuevamente han venido de Castilla, que no tienen méritos; si así es, no le dió su majestad la gobernacion para este efecto, sino para cumplir sus Reales mandos.»
Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de cada uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y que lo podrá enmendar, pues para ello es venido, y los conquistadores son merecedores dello; y tambien le preguntó que qué era de los conquistadores que habia llevado á Honduras en su compañía, que cómo los dejaba allá perdidos y muertos de hambre, en especial que le informaron que un Diego de Godoy, que dejó por caudillo de treinta ó cuarenta hombres en Puerto de Caballos, que le habian muerto indios, porque todos estaban muy malos; y así como lo dijeron salió verdad, como adelante diré; y que fuera bueno que, pues habian ganado aquella ciudad y la Nueva-España, que quedaran á gozar el provecho, y á los que habian nuevamente venido de Castilla aquellos llevara á conquistar y poblar; y preguntó por el capitan Luis Marin é por Bernal Diaz del Castillo y por ciertos soldados é los demas soldados que consigo llevó; é Cortés le respondió que para cosas de afrenta y guerras no se atreviera á ir á tierras largas si no llevara soldados conocidos, y que presto vernian á aquella ciudad porque ya deben de venir camino, y que en todo su merced les ayudase, y les diese buenas encomiendas de indios.
Y tambien le dijo el licenciado Luis Ponce algo con palabras ásperas, que cómo habia ido contra el Cristóbal de Olí tan léjos y largos caminos sin tener licencia de su majestad, y dejar á Méjico en condicion de se perder.
Á esto respondió que como capitan general de su majestad, que le pareció que convenia aquello á su Real servicio porque otros capitanes no se alzasen, que dello hizo primero relacion á su majestad; y demas desto, le preguntó sobre la prision y desbarate de Narvaez, y de cómo se le perdió la armada y soldados de Francisco de Garay, y de qué murió tan presto, y de cómo hizo embarcar á Cristóbal de Tapia; y le preguntó de otras muchas cosas que aquí no relato; y Cortés á todo le respondió dándole razones muy buenas, de que Luis Ponce en algo parecia que quedaba contento; y todo esto que le preguntaba traia por memoria de Castilla y de otras muchas cosas que ya le habian dicho en el camino, y en Méjico le habian informado dello: y como á aquestas preguntas que hizo estaba presente el fray Tomás Ortiz, como las hubieron acabado de decir, se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo traia mandado por su majestad, é á aquel efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el mesmo fraile otro dia muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por estas palabras:
—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae provisiones de su majestad para os degollar.»
Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por mí dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello algunas barras de oro.
Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba, y que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo que su majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le rogó que fuese su intercesor para con Luis Ponce, quedó confuso; y diré lo que más pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le habia prometido.
CAPÍTULO CXCII.
CÓMO EL LICENCIADO LUIS PONCE, DESPUES QUE HUBO PRESENTADO LAS REALES PROVISIONES Y FUÉ OBEDECIDO, MANDÓ PREGONAR RESIDENCIA CONTRA CORTÉS É LOS QUE HABIAN TENIDO CARGOS DE JUSTICIA, Y CÓMO CAYÓ MALO DE MAL DE MODORRA Y DELLA FALLECIÓ, Y LO QUE MÁS LE SUCEDIÓ.
Despues que hubo presentado Luis Ponce las Reales provisiones, con mucho acato de Cortés y el cabildo y los demas conquistadores fué obedecido; mandó pregonar residencia general contra Cortés y contra los que habian tenido cargo de justicia y habian sido capitanes; y como muchas personas que no estaban bien con Cortés, é otros que tenian justicia sobre lo que pedian, qué priesa se daban de dar quejas de Cortés y de presentar testigos, que en toda la ciudad andaban pleitos; y las demandas que le ponian, unos que no les dió partes de oro, como era obligado, é otros le demandaban que no les dió indios, conforme á lo que su majestad mandaba, y los dió á criados de su padre Martin Cortés y á otras personas sin méritos, criados de señores de Castilla.