Otros le demandaban caballos que les mataron en las guerras, que puesto que habian habido mucho oro de que se les pudiera pagar, que no se les satisfizo por quedarse con el oro. Otros demandaban afrentas de sus personas, que por mandado de Cortés les habian hecho.
Volvamos á nuestra residencia, que luego que se comenzó á tomar quiso nuestro Señor Jesucristo que por nuestros pecados y desdicha cayó malo de modorra el licenciado Luis Ponce, y fué desta manera, que viniendo del monasterio de señor San Francisco de oir Misa, le dió una muy recia calentura, y echóse en la cama y estuvo cuatro dias amodorrido, sin tener el sentido que convenia, y todo lo más del dia y de la noche era dormir; y como aquello vieron los médicos que le curaban, que se decian el licenciado Pedro Lopez y el doctor Ojeda y otro médico que él traia de Castilla, todos á una les pareció que se confesase y recibiese los Santos Sacramentos, y el mismo licenciado lo tuvo en gran voluntad; y despues de recibidos con gran humildad y contricion, hizo testamento, y dejó por su teniente de gobernador al licenciado Márcos de Aguilar, que habia traido consigo desde la Española.
Otros dijeron que era bachiller, y no licenciado, y que no tenia autoridad para mandar; y dejóle el poder desta manera: que todas las cosas de pleitos y debates y residencias, y la prision del factor y veedor, se estuviese en el estado que lo dejaba hasta que su majestad fuese sabidor de lo que pasaba, y que luego hiciese mensajeros en un navío á su majestad.
Y ya hecho su testamento y ordenada su ánima, al noveno dia que cayó malo dió la ánima á nuestro Señor Jesucristo, y como hubo fallecido, fueron grandes los lutos y tristezas que todos los conquistadores á una sintieron: como si fuera padre de todos, así lo lloraban, porque ciertamente él venia para remediar á los que hallase que derechamente habian servido á su majestad, y ántes que muriese así lo suplicaba; y le hallaron en los capítulos é instrucciones que de su majestad traia, que diese de los mejores repartimientos de indios á los conquistadores, de manera que conociesen mejoría en todo; y Cortés, con todos los más caballeros de la ciudad, se pusieron luto y le llevaron á enterrar con gran pompa á San Francisco, y con toda la cera que entónces se pudo haber: fué su enterramiento muy solene para en aquel tiempo.
Oí decir á ciertos caballeros que se hallaron presentes cuando cayó malo, que como Luis Ponce era músico y de suyo regocijado, por alegralle le iban á tañer con una vigüela y á dar música, y que mandó que le tañesen una baja, y con los piés estando en la cama hacia sentido en la boca y los meneaba hasta acabarla, y acabada, perdió el habla, que fué todo uno.
Pues como fué muerto y enterrado de la manera que dicho tengo, oir el murmurar que en Méjico habia de las personas que estaban mal con Cortés y con Sandoval, que dijeron y afirmaron que le dieron ponzoña con que murió, que así habia hecho al Francisco de Garay; é quien más lo afirmaba era fray Tomás Ortiz, ya que venia por prior de ciertos frailes que traia en su compañía, que tambien murió de modorra el mesmo prior de ahí á dos meses, él y otros frailes; y tambien quiero decir que pareció ser que en el navío en que vino el Luis Ponce, que dió pestilencia en ellos, porque á más de cien personas que en él venian les dió modorra y dolencia de que murieron en la mar, y despues de desembarcados en la villa de Medellin murieron muchos dellos, y aun de los frailes quedaron muy pocos, y fué fama que aquella modorra cundió en Méjico.
CAPÍTULO CXCIII.
CÓMO DESPUES QUE MURIÓ EL LICENCIADO PONCE DE LEON COMENZÓ Á GOBERNAR EL LICENCIADO MÁRCOS DE AGUILAR, Y LAS CONTIENDAS QUE SOBRE ELLO HUBO, Y CÓMO EL CAPITAN LUIS MARIN CON TODOS LOS QUE VENÍAMOS EN SU COMPAÑÍA TOPAMOS CON PEDRO DE ALBARADO, QUE ANDABA EN BUSCA DE CORTÉS, Y NOS ALEGRAMOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PORQUE ESTABA LA TIERRA DE GUERRA, POR LA PODER PASAR SIN TANTO PELIGRO.
Segun que lo habia dejado en el testamento Luis Ponce, todos los conquistadores que estaban mal con Cortés quisieran que fuera la residencia adelante, como le habian comenzado á tomar; y Cortés dijo que no se podia entender en él, conforme al testamento de Luis Ponce; mas que si quisiera tomársela el Márcos de Aguilar, que fuesen mucho en buena hora; y habia otra contradiccion por parte del Cabildo de Méjico, en que decian que no podia mandar Luis Ponce en su testamento que gobernase el licenciado Aguilar solo, lo uno porque era muy viejo y caducaba, y estaba tullido de bubas y era de poco autoridad, y así lo mostraba en su persona, y no sabia las cosas de la tierra, ni tenia noticia della ni de las personas que tenian méritos; y que demas desto, que no le ternian respeto ni le acatarian, y que seria bien que para que todos temiesen, y la justicia de su majestad fuese de todos muy acatada, que tomase acompañado en la gobernacion á Cortés hasta que su majestad mandase otra cosa; y el Márcos de Aguilar dijo que no saldria poco ni mucho de lo que Luis Ponce mandó en el testamento, y que él solo habia de gobernar, y que si querian poner otro gobernador por fuerza que no hacian lo que su majestad mandaba; y demas desto que dijo Márcos de Aguilar, Cortés temió si otra cosa se hiciese, por más palabras que le decian los procuradores de las ciudades y villas de la Nueva-España, que procurase de gobernar y que ellos atraerian con buenas palabras al Márcos de Aguilar para ello, pues que estaba claro que estaba muy doliente, y era servicio de Dios y de su majestad; y por más que le decian á Cortés, nunca quiso tocar más en aquella tecla, sino que el viejo Aguilar solo gobernase; y aunque estaba tan doliente y ético, que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenia unas cabras, que tambien bebia leche dellas; y en aquella sazon se le murió un hijo que traia consigo, de modorra, segun y de la manera que murió Luis Ponce; dejaré esto hasta su tiempo, é quiero volver muy atrás de lo de mi relacion, é diré lo que el capitan Luis Marin hizo, que quedaba con toda su gente en Naco esperando respuesta de Sandoval para saber si Cortés era embarcado ó no, y nunca habiamos tenido respuesta ninguna.
Ya he dicho cómo Sandoval se partió de nosotros para hacer embarcar á Cortés que fuese á la Nueva-España, y que nos escribiria lo que sucediese, para que nos fuésemos con Luis Marin camino de Méjico; y puesto que escribió Sandoval y Cortés por dos partes, nunca tuvimos respuesta, porque el Saavedra nunca nos quiso escribir, con malicia; y fué acordado por Luis Marin y por todos los que con él veniamos que con brevedad fuésemos soldados á caballo á Trujillo á saber de Cortés, y fué Francisco Marmolejo por nuestro capitan, é yo fuí uno de los diez, y fuimos por la tierra adentro de guerra hasta llegar á Olancho, que agora llaman Guayape, donde fueron las minas ricas de oro, y allí tuvimos nueva de dos españoles que estaban dolientes y de un negro, cómo Cortés era embarcado pocos dias habia con los caballeros y conquistadores que consigo traia, y que le envió á llamar la ciudad de Méjico, que todos los vecinos mejicanos estaban con voluntad de le servir, y que vino un fraile francisco por él, y que su primo de Cortés, Saavedra, quedaba por capitan cerca de allí en unos pueblos de guerra; de las cuales nuevas nos alegramos, y luego escribimos al capitan Saavedra con indios de aquel pueblo de Olancho, que estaba de paz, y en cuatro dias vino respuesta del Saavedra, y nos hizo relacion de algunas cosas, y dimos muchas gracias á Dios por ello, y á buenas jornadas volvimos donde Luis Marin estaba; y acuérdome que tiramos piedras á la tierra que dejábamos atrás, y con la ayuda de Dios iremos á Méjico, é yendo por nuestras jornadas hallamos á Luis Marin en un pueblo que se dice Acalteca; y así como llegamos con aquellas nuevas tomó mucha alegría, y luego tiramos camino de un pueblo que se dice Maniani, y hallamos en él á seis soldados que eran de la compañía de Pedro de Albarado, que andaba en nuestra busca, y uno dellos fué Diego de Villanueva, conquistador, buen soldado y uno de los fundadores desta ciudad de Guatimala, natural de Villanueva de la Serena, que es en el maestrazgo de Alcántara; y cuando nos conocimos nos abrazamos los unos á los otros, y preguntando por su capitan Pedro de Albarado, dijeron que allí cerca venia con muchos caballeros, y que venian en busca de Cortés y de nosotros, y nos contaron todo lo acaecido en Méjico, ya por mí dicho, y cómo habian enviado á llamar á Pedro de Albarado para que fuese gobernador, y la causa por qué no fué, segun he dicho en el capítulo que dello habla, fué por temor del factor; é yendo por nuestro camino, luego de ahí á dos dias nos encontramos con el Pedro de Albarado y sus soldados, que fué junto á un pueblo que se dice la Choluteca Malalaca.