Y tambien oí decir que muchos caballeros iban á consolar á la señora doña Beatriz de la Cueva, mujer del Adelantado, porque no tomase tanta tristeza por su marido, y le decian que diese gracias á Dios, pues que dello fué servido; y ella, como buena cristiana, decia que así se las daba; y como las mujeres son tan lastimosas por lo que bien quieren, y que deseaba morirse y no estar en este triste mundo con tantos trabajos: traigo aquí esto á la memoria por lo que el coronista Francisco Lopez de Gómora dice en su Corónica, que dijo aquella señora que ya no tenia nuestro Señor Jesucristo en qué más mal la pudiese hacer de lo hecho, y por aquella blasfemia fué servido que desde á pocos dias vino en esta ciudad una tormenta y tempestad de agua y cieno y piedras muy grandes y maderos muy gordos, que descendió de un volcan que está media legua de Guatimala, que derribó toda la mayor parte de las casas donde vivia aquella señora, mujer del Adelantado, estando en una recámara rezando con sus damas y doncellas, que las tomó á todas debajo, y las más se ahogaron.
Y en las palabras que dijo el Gómora que habia dicho aquella señora, no pasó como dice, sino como dicho tengo; y si nuestro Señor Jesucristo fué servido de la llevar deste mundo, fué secreto de Dios; de la cual avenida y terremoto diré adelante en su tiempo y lugar; y quiero ahora referir otras cosas que son muy de notar: que con haber servido el Adelantado tan bien á su majestad, y con sus cuatro hermanos, que se decian Jorge, Gonzalo y Gomez y Juan, y todos Albarados, cuando falleció, como dicho tengo, no les quedaron á sus hijos é hijas ningunos pueblos de los que tenia en su encomienda, habiéndolos él ganado y conquistado, y haber venido á descubrir esta Nueva-España con Juan de Grijalva y despues con Cortés.
Pues digamos agora adónde murieron él y sus hijos y mujer y hermanos, que es cosa de mirar en ello.
Ya he dicho que murió en lo de Achitlan, y su hermano Jorge de Albarado en la villa de Madrid, yendo á suplicar á su majestad le gratificase sus servicios, y esto fué en el año de 1540; y el Gomez de Albarado en el Pirú; el Gonzalo de Albarado no se me acuerda si murió en Guaxaca ó en Méjico; el Juan de Albarado yendo á la isla de Cuba á poner cobro en la hacienda que dejó en aquella isla.
Pues sus hijos, el mayor, que se decia don Pedro, fué á Castilla en compañía de un su tio que se decia Juan de Albarado el mozo, vecino que fué de Guatimala, é iba á besar los piés del Emperador nuestro señor y traerle á la memoria los servicios de su padre; y nunca más se supo nueva dellos, porque creyeron que se perdieron en la mar ó los cautivaron moros.
Pues don Diego, el hijo menor, como se vió perdido, volvió al Pirú, y en una batalla murió.
Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta la llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su compañía.
Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los lleve á su santa gloria, amen.
Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos sepulcros juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los huesos del Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en el pueblo de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles en el un sepulcro, y el otro sepulcro es para que cuando Dios nuestro Señor sea servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo.
Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y es, que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento, sino que todo se perdió.