Este que dicho tengo, decian que era hijo de una su hermana de Montezuma, y muy propincuo heredero de Méjico; y el postrer Rey fué Guatemuz, el que nos dió guerra é defendia la ciudad cuando la ganamos á ella y á sus provincias; y estos siete grandes caciques son los que el marqués traia en sus reposteros y blasones por armas, porque de otros Reyes yo no me acuerdo que se hubiesen preso que fuesen Reyes, como dicho tengo en el capítulo que dello habla; pasaré adelante, y diré su proporcion y condicion de Cortés.

Fué de buena estatura y cuerpo y bien proporcionado y membrudo, y la color de la cara tiraba algo á cenicienta, é no muy alegre; y si tuviera el rostro más largo, mejor le pareciera; los ojos en el mirar amorosos, y por otra graves; las barbas tenia algo prietas y pocas y rasas, y el cabello que en aquel tiempo se usaba era de la misma manera que las barbas, y tenia el pecho alto y la espalda de buena manera, y era cenceño y de poca barriga y algo estevado, y las piernas y muslos bien sacados, y era buen jinete y diestro de todas armas, ansí á pié como á caballo, y sabia muy bien menearlas, y sobre todo, corazon y ánimo, que es lo que hace al caso.

Oí decir que cuando mancebo, en la isla Española fué algo travieso sobre mujeres, é que se acuchillaba algunas veces con hombres esforzados y diestros, y siempre salió con vitoria; y tenia una señal de cuchillada cerca de un bezo debajo, que si miraban bien en ello, se le parecia, mas cubríanselo las barbas; la cual señal le dieron cuando andaba en aquellas quistiones.

En todo lo que mostraba, ansí en su presencia y meneo como en pláticas y conversacion, y en comer y en el vestir, en todo daba señales de gran señor.

Los vestidos que se ponia eran segun el tiempo y usanza, y no se le daba nada de no traer muchas sedas ni damascos ni rasos, sino llanamente y muy pulido; ni tampoco traia cadenas grandes de oro, salvo una cadenita de oro de primera hechura, con un joyel con la imágen de nuestra Señora la vírgen Santa María, con su Hijo precioso en los brazos, y con un letrero en latin en lo que era de nuestra Señora, y de la otra parte del joyel el señor San Juan Bautista con otro letrero; y tambien traia en el dedo un anillo muy rico con un diamante; y en la gorra, que entónces se usaba de terciopelo, traia una medalla, y no me acuerdo el rostro que en la medalla traia figurado la letra dél; mas despues, el tiempo andando, siempre traia gorra de paño sin medalla.

Servíase ricamente, como gran señor, con dos maestresalas y mayordomos y muchos pajes, y todo el servicio de su casa muy cumplido, é grandes vajillas de plata y de oro.

Comia á medio dia bien, y bebia una buena taza de vino aguado, que cabria un cuartillo, y tambien cenaba, y no era nada regalado ni se le daba nada por comer manjares delicados ni costosos, salvo cuando veia que habia necesidad que se gastase ó los hubiese menester.

Era muy afable con todos nuestros capitanes y compañeros, especial con los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; y era latino, y oí decir que era bachiller en leyes, y cuando hablaba con letrados y hombres latinos, respondia á lo que le decian en latin.

Era algo poeta, hacia coplas en metros y en prosa; y en lo que platicaba lo decia muy apacible y con muy buena retórica, y rezaba por las mañanas en unas horas, é oia Misa con devocion; tenia por su muy abogada á la Vírgen María nuestra Señora, la cual todo fiel cristiano la debemos tener por nuestra intercesora y abogada; y tambien tenia á señor San Pedro, Santiago, y al señor San Juan Bautista, y era limosnero.

Cuando juraba decia: «En mi conciencia;» y cuando se enojaba con algun soldado de los nuestros sus amigos le decia: «¡Oh, mal pese á vos!» Y cuando estaba muy enojado se le hinchaba una vena de la garganta y otra de la frente, y aun algunas veces, de muy enojado, arrojaba una manta, y no decia palabra fea ni injuriosa á ningun capitan ni soldado; y era muy sufrido, porque soldados hubo desconsiderados que decian palabras muy descomedidas, y no les respondia cosa muy sobrada ni mala; y aunque habia materia para ello, lo más que les decia era: