Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo, persona preeminente, murió de su muerte.
Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona de mucha cuenta, murió en la Veracruz.
Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en Castilla.
Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan cuando fué con Nuño de Guzman.
Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico.
Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre de hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á Méjico, y de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico.
Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la guerra.
Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo en lo de Méjico.
Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué se hizo dél.
Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin, caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez que enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta cuenta, hasta que me acordé dél.