Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de indios.

É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y vino un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la isla de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo de todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les tomó Cortés é se lo pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios.

Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero, murió en poder de indios.

Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte.

Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos, matáronle indios.

Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba, estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman, que ganó Cortés.

É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez, sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los de Narvaez.

É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira Lopez la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo, natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla. Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las Higueras en compañía de Luis Marin.

É volviendo á nuestro cuento, tambien pasó un Fray Juan de las Varillas, mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte.

Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios.