É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de Villanueva de la Serena, murió en poder de indios.

Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar, como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus nombres.

É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian los Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros de Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla á quejarse de Cortés.

Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de todos, puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la tercera con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo que dello habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y á Nuestra Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha guardado que no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron todos los más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se descubran muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del Nuevo-Mundo, y no refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan.

CAPÍTULO CCVI.

DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE TUVIERON CIERTOS CAPITANES Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS, CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR LA NUEVA-ESPAÑA.

El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus condiciones é proporciones; allí lo hallarán.

Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro de Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro años cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é tenia el rostro y cara muy alegre y en el mirar muy amoroso; é por ser tan agraciado le pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que quiere decir el sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser franco é de buena conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y con ropas ricas, y traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya no se me acuerdan las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo de diamante; y porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca de la persona, en esta no quiero poner más.

El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el rostro alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó seria de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que para la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla.

El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada, obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda, y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no era hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era codicioso de haber oro, sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado, y en las guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta en mirar por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les favorecia y ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino muy llanamente, como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor carrera, revuelto á una mano y á otra, que decian que no se habia visto mejor en Castilla ni en esta tierra; era castaño acastañado, y una estrella en la frente y un pié izquierdo calzado, que se decia el caballo Motilla; é cuando hay ahora diferencia sobre buenos caballos suelen decir: «Es en bondad tan bueno como Motilla.»