10.º Haber permanecido en mi puesto de Arzobispo de Manila, ejerciendo autoridad y jurisdicción, después de terminada en Filipinas la soberanía española, sometido á la dominación americana y bajo la inmediata dependencia de un Gobierno extranjero, por lo que dicen perdí mi nacionalidad española.—El Imparcial, 3 de Enero.—Diario Universal, 3 de Enero.—El País, 4 y 8 de Enero; etc., etc.

11.º Haber prescindido del clero español, entendiéndome en seguida con el clero indígena distribuyéndole curatos, y haber organizado cultos para los católicos americanos después de la toma de Manila, y haber hecho que la procesión del Corpus fuese escoltada por las tropas americanas.—El Imparcial, 3 de Enero.—El Liberal, 5 de Enero.—El Liberal, 7 de Enero.

12.º No haber salido de Filipinas hasta que los americanos dejaron de pagarme y me echaron de Filipinas, y entonces, en vez de venir directamente á España, haberme ido á Roma, como representante de las Ordenes religiosas, para defender allí sus cuantiosos bienes.—El País, 3 y 8 de Enero.—Diario Universal, 3 de Enero.—El Imparcial, 3 de Enero.—El Liberal, 5 de Enero.—El Globo, 6 de Enero.

13.º Haber conspirado contra el general Blanco y haber intrigado para su relevo.—Diario Universal, 3 de Enero.—El País, 4 de Enero.

14.º Haber sido cruel y sanguinario, induciendo al general Polavieja á fusilar á Rojas y á Rizal, de quien me dicen asesino.—El País, 2 de Enero.—Diario Universal, 3 de Enero.

15.º Haber sido un déspota irritante, provocando con esta conducta el odio de los clérigos filipinos á España.—El País, 24 de Diciembre.—El Liberal, 9 de Enero.—El País, 7 de Enero.

16.º Haber imposibilitado la pacificación del país después del pacto de Biacnabató, por defender los desmanes de los frailes con los naturales.—Heraldo de Madrid, 5 de Enero.—El Liberal, 7 de Enero.—El País, 8 de Enero.

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Esas son las más graves imputaciones que la prensa de gran circulación de Madrid, secundada por los periódicos y centros sectarios de provincias, me ha dirigido, convirtiéndose ante el mundo culto en porta-estandarte de mi honra rasgada y mancillada.

¿Qué pruebas ha aducido? Ninguna. Mis detractores, en esta ocasión, han borrado de una plumada, porque así cuadraba á su propósito, el código de la Moral, del Derecho y hasta de la Lógica y el buen sentido; y para difamar á un hombre se han parapetado tras de la máscara y el anónimo..... ¡Les ha bastado, según propalaron, hacerse eco de la opinión pública española respecto á hechos que la generalidad de los españoles ignoraba por la circunstancia de haber ocurrido en lejanas tierras, y de los cuales, por consiguiente, no podían tener formada opinión hasta que esa prensa ha hablado, arrogándose la representación de todos los entendimientos de España!..... Notorio es que, á pesar de haber transcurrido más de un mes desde que iniciaron esa campaña, no han aducido en su favor documento alguno; no han podido traer en su apoyo á ningún testigo presencial que ponga su firma al pie de la menor de sus acusaciones; y que ha llegado su amor á la verdad á negarse sistemáticamente á admitir en sus columnas rectificación alguna, oponiendo, además, la conjuración del silencio para que su público no se enterara de las numerosas protestas y convincentes testimonios que contra sus gratuitas y, á veces, contradictorias afirmaciones, se han creído en el deber de publicar multitud de personas, algunas de ellas autorizadísimas, que se encontraban en el teatro de los sucesos, y cuyos informes, si hubieran procedido de buena fe, se debían haber apresurado á publicar, para desengañar á sus lectores.