¿Qué trabajo?

¡Oh! descargar leña, llevar los equipajes de los pasajeros...

¿Hacía mucho tiempo que estaba casada?

Unos nueve años; había perdido una niña y un niño y tenía otros tres. Él era de Illinois; ella de Boston. Había sido educada en la escuela superior de niñas de Boston; sabía un poco de latín y griego y matemáticas. Cuando murieron sus padres vino sola al Illinois para poner escuela; lo vio; se casaron... un casamiento por amor... (Dos almas... etc.) Emigraron después al Arkansas; desde allí, a través de las llanuras, hasta California, siempre a orillas de la civilización.

¿Deseaba quizá alguna vez volver a su casa?

No le hubiera desagradado por motivo de sus niños, pues hubiese querido darles alguna educación. Ella les había enseñado algo, pero no mucho a causa de la excesiva ocupación. Estaba convencida que el hijo sería, como su padre, fuerte y alegre: temía que la niña se pareciese más bien a ella. Muchas veces había pensado que no estaba educada para ser la mujer de un fondista.

¿Por qué?

Sus fuerzas no eran muchas y había visto mujeres de los amigos de su marido, en el Kansas, que podían hacer más trabajo; pero él no se quejaba: ¡era tan bueno! (Dos almas... etc.)

Contemplela a la luz del hogar, cuyos reflejos jugueteaban en sus facciones ajadas y marchitas, pero finas y delicadas aún. Reclinada la cabeza y en actitud pensativa, tenía en los cansados brazos al niño clorótico y medio desnudo; a pesar del abandono, de la suciedad y de sus harapos, conservaba un resto de pasada distinción y no es de extrañar que no me sintiera yo entusiasmado por lo que ella llamaba la «bondad» de su marido.

Alentada por mi sincera curiosidad, me dijo que poco a poco había abandonado lo que imaginaba ser debilidades de su primera educación, pero notaba que perdía sus ya escasas fuerzas en esta nueva situación. Al pasar de la ciudad a los bosques, se vio odiada por las mujeres, que la tachaban de soberbia y presuntuosa; todo esto engendró la impopularidad de su marido entre los compañeros, y arrastrado en parte por sus instintos aventureros y en parte por las circunstancias, la llevó a otras tierras.