PARA LIMPIAR EL MÁRMOL.—Se ponen en una taza tres o cuatro cucharadas de agua, dos de sosa, una de piedra pómez pulverizada y una de tiza en polvo.

Se hace con todo una pasta y se frota con ella el mármol. Después se pasa una esponja con jabón, y el mármol queda como nuevo.

PARA LIMPIAR MANCHAS DE ACEITE DEL CUERO.—Se mojan las manchas con espíritu de sal de amoníaco durante unos momentos, y en seguida se lavan con abundante agua para impedir que aquella sustancia se coma el color del cuero.

PARA LIMPIAR OBJETOS DE HIERRO.—Se ponen en un litro de petróleo ordinario veinte gramos de parafina.

Se untan las piezas de hierro con esta mezcla y se deja reposar toda la noche; al día siguiente, basta frotar con un trapo de lana seco, y quedará muy brillante.

PARA LIMPIAR LOS MUEBLES.—Se emplea lo siguiente:

Oleato amónico 20 gramos.
Amoníaco 20 —
Barniz de goma laca 60 —
Aceite de lino 60 —

Primero se mezclan el amoníaco y el oleato, después se añade la goma laca y, por último, el aceite, mezclando todo bien; este líquido se aplica con una muñeca de tela, después se frota bien con un paño de lana hasta que se seque.

PARA LIMPIAR FRANELAS.—La franela no se lava nunca con jabón, porque se pone amarillenta; se limpia con lo siguiente:

Harina 3 cucharadas.
Agua 3 litros.